Interin acuático

A propósito de las ciudades sin autos, hoy tuve que dejar el auto en el taller y caminar. Todo muy lindo pero mi trabajo está a una hora de distancia a pie. Como era de esperar, llovió todo el día.
Mañana caminaré también, pero ya mejor preparado contra la intemperie
del incipiente otoño. Lo importante de caminar bajo la lluvia son estos tres detalles: buen abrigo con capucha, pantalones que se sequen rapido y calzado que no deje pasar el agua.
Mucha gente sigue usando paraguas, pero para largas caminatas bajo el viento del Atlántico no sirven, se revuelven, retuercen y finalmente levantan vuelo para acabar abatidos poco después, a corta distancia, jadeando como pipistrelos rabiosos.
Si solo hubiera un mejor sistema de transporte ni me hubiera calentado.


No hace mucho que conocí el mar. Tuve la oportunidad de conocer el Mediterráneo y de flotar mi panza en sus aguas. El agua impresiona. Llega un momento en que ya no se ve el fondo y todo es azul, violeta y el sonido de la respiración, el Corazón bombeando delator. En mi caso el corazón me empieza a rebotar adentro del pecho y cada brazada mar adentro es una lucha titánica contra el miedo. Y avanzo. Y me quedo flotando mirando hacia abajo, hacia el fondo, hacia la línea adonde los monstruos hacen nido, y pasan en silencio arrastrando sus enormes cuerpos y tentáculos, ojos, hileras de dientes y sensores eficientes que buscan mi cuerpo, mis nutrientes terrestres, mamíferos y tiernos (o no).
Es solo un segundo y despues es la feroz nadada hasta la orilla, hasta la toalla, quedarme boca abajo un segundo y despues un bikini, el sol y el hambre.


Todas las ballenas cantan, aunque yo no. Pero hablemos de ballenas.
Cantan y buscan su pareja, cantan por meses, elaboran temas complejos y van, sobre los abismos, sin miedo.
Cada especie tiene su sonido particular, su modo propio, su voz, sus temas, sus canciones. Esto se sabe porque se han grabado, estudiado y clasificado. Se han puesto cientos de micrófonos muy sensibles en el mar, con la intención primaria de detectar submarinos. Pero ya que estaban grababan ballenas, que son lo que más se debe escuchar. Y las estudiaron y les hicieron un LP y no les pagaron un peso.
Pero hace 12 años que se viene registrando un canto particular. Una voz, un tema, una canción que no pertenece a ninguna especie de ballena conocida. Aunque si suena como una ballena. Y se escucha siempre la misma canción, y se sabe que la voz se ha ido volviendo más grave con el tiempo, una clara indicación de envejecimiento.
Sin embargo, jamás se ha escuchado una respuesta.

Nadie responde a ese llamado.

9 comentarios:

Bea dijo...

No hay un bondi, un burro algo que te evite patear 1 hora?? Car share tal vez?? Digo, con sol la caminata seria desestresante, hacer ejercicio nunca esta mal, etc. Pero con lluvia es tortura!!!!!

amelche dijo...

Suerte mañana... ¿Qué ocurrió? ¿El auto no pasó la revisión?

Luciano dijo...

Bea: hay, pero pasan cada muerte de obispo y a discrcion del chofer. Es muy malo el servicio, pero muy malo.

Amelche: No, el auto no paso la revision. Me encontraron fallas en todo el mecanismo de suspension,. Una pequenia fortuna.

Gaby dijo...

Mirá que escribís lindo, cuando te ponés un poco serio, che.Aunque a decir verdad, tu humor me encanta!
Viste? Tanto llamar a la lluvia...está tooooda en Irlanda y en Córdoba, no pasó nada!

Luciano dijo...

Gaby: No probaste con el bolero de Les Luthiers? Por ahi funciona.
Lluvia, ven! Lluvia, ven!

Ahora, cuando llueve en Cordoba, agarrate.

Galo dijo...

Asi que no paso el auto, hubiera perdido la apuesta.
Yo no se nadar, asi de simple. Pero me encanta meterme al mar, si hay olas. Donde no hay olas me aburro al no poder nadar.
La ballena ultima debe estar fumando demasiado.

Mantis dijo...

Me da miedo el océano, pese a que ni el mar conozco.

Se me hace como un precipicio inconmesaurable, en el que uno, si cae, no puede hacer otra cosa más que ahogarse lentamente, sin tener derecho siquiera al grito.

Y guarda, que hice natación durante varios años, pero igual...

Luciano dijo...

Es que uno entra en la cadena alimenticia nomas, y muchas chances no tenes.

pbt dijo...

Comenzaría a pensar considerarme un hombre el día que me arroje por la borda a nadar entre ballenas, una noche de luna