Si yo hubiera sido otro. Total.

Una vez fuí a la ferretería, me acodé sobre el mostrador y le dije al tipo, deme un cuerito pero de gamuza, que en casa somos finos.

Una vez fuí a una panadería con facturas de otra panadería y le dije al tipo, quiero unas igualitas o mejores que estas. Estamos?
Una vez salí a tocar timbre y a quedarme asi cuando salía la gente les decía, yo lo ví, se fué por allá.

Una vez me levanté temprano y le fuí pisando la manguera a todos los porteros mientras les buscaba conversación sobre el tiempo y la presión de agua.

Una vez fuí a la heladería y cuando me preguntaron si el vasito de plástico o pasta me quedé pensando hasta que se armó cola.
De pasta.

Una vez fuí al cine Gran Fisherton a ver Operación Dragón y cuando salí les grité a todos los que entraban a la otra función "Bruce Lee al final se muere!". 
Que es verdad, pero el dragón se recupera.
Una vez fuí en colectivo y se cayó una vieja y le armamos quilombo al chauffer y nos llevó a comer helado por el río con la ventanilla abierta y no lo denunciamos. Pero la señora necesitó otra cadera.

Una vez fui a la cola de un banco y armamos quilombo con los jubilados y cuando salió el gerente me dí cuenta de que no era el banco ese. Pero no pude abandonar a mis camaradas.

Una vez fuí a la bicicletería y le pedí al tipo "deme un puñadito de esos condones chiquitos que usan ustedes" mientras le guiñaba el ojo.

Una vez me subí todo agitado a un taxi y le pedí al taxista que siguiera a un cortejo fúnebre y cuando llegamos al cementerio le dije "ah, listo, hasta acá venían, volvamos entonces".

Una vez fuí a un bar y le pedí al mozo "un vaso de Chuker, sabe qué pasa que soy diabetico". Y me lo trajo. 
Carísimo e intomable.




Felisa!

1) Así es, nadie se puso a pensar en todas esas pobres mujeres llamadas Felisa?

2) Resulta que nada, me regalaron un libro llamado "Galway Oculta" y entre tantas leyendas, personajes y lugares para siempre perdidos figura un monumento muy cerca de donde vivo pero del cual no tenía ni noticias de su existencia. Es un llamado en inglés "folly" o "capricho" en español, lo que se puede definir como una construcción en un jardín sin función alguna excepto la de adorno pero que parece cumpliar algún otro propósito pero el cual escapa al entendimiento de quien lo observa. En Wikipedia hay un artículo, pero digamos que han estado de moda desde el siglo XVI hasta principios del XIX y digamos también que en Irlanda hay muchos especialmente aquellos construidos durante la Gran Hambruna para dar trabajo a los pobres desesperados porque, como se opina a menudo sobre el Plan Trabajar, la sociedad de entonces no concebía que alguien recibiera ayuda sin poner el lomo a cambio. Es entonces que empezaron a aparecer extrañas torres, caminos en medio de la nada, muelles en medio de pantanos, portones, nichos, castillos en miniatura y toda clase extravagancias que justificaran el empleo de esa mano de obra hambrienta.
El que está cerca de casa es ahora inaccesible por encontrarse en propiedad privada.

3) Y concatenando links llegué a otro caso excéntrico de capricho, esta vez en Francia, construido, este palacio ideal, por un hombre sencillo, Joseph Ferdinand Cheval, un cartero, quien dedicó treinta años de su vida a levantar esta extraordinaria obra pieda por piedra. Le Palais Ideal:


4) Y en no teniendo nada más que agregar me retiro sin otro particular despidiéndome de ustedes muy atentamente. Que tengan un excelente año 2012, es decir que todo les pase raspando si no uno no se da cuenta de la buena suerte que tuvo.



El sueño premonitorio del arquitecto imperial.

El arquitecto del emperador nunca sueña con lo que construirá, su inspiración viene de la vigilia y el trabajo atento. Pero hoy sueña con lo que ha construido y se siente despierto, iluminado por el resplandor violeta de la madrugada.Entiende que el sueño es un mensajero y que tiene que descifrar los símbolos para entender el mensaje. Pero no hay cifrado, el sueño es diáfano y claro, habla con las imágenes mostrando el futuro aceleradamente, en el tiempo de los sueños, y el arquitecto imperial ve todas las obras y sus cimientos, ve levantarse las paredes, ve las secciones de las columnas y sus capiteles apilarse como el juego de un niño de tacto divino, ve llegar las maderas preciosas, las rocas cortadas, los mármoles azulados, los metales en planchas, las manos de los artesanos y los albañiles moldeando la realidad de la materia al antojo de sus caprichos, ve las cúpulas, los tirantes, los nichos, los zócalos, todas las partes de la obra, los nombres ya sin sentido, la disposicón de la planta de acuerdo a la geometría solar, el repicar de los primeros reales pasos inaugurales en los recientos apenas pulidos, los ecos, el trajín, el abandono, el fuego, los terremotos, las invasiones de los bárbaros, la ocupación y la reinauguración, la refundación, el cambio de estilo, la mano de otros arquitecos enanos en comparación con la gloria de su fantasía, la línea inexacta, la destrucción de sucesivas guerras y el abandono de siglos, la dispersión de rocas y ladrillos para completar otras obras mediocres sin sentido, efímeras en comparación. Finalmente se ciega ante el haz de luz traido por la pala del arqueólogo al cual sigue el saqueo, la diáspora por mar hacia remotos museos y el fin de la humanidad, el fin de la Tierra ante la expansión de un sol moribundo y rojo y por fin la nada y el despertar agitado en su cama con un puño que le suelta de golpe, la garganta.
- Maestro - le preguntará más un oficial imperial durante el lacónico desayuno - esperamos su orden para revestir las paredes del nuevo palacio. Usaremos mármol o acaso madera perfumada regia de roble claro?
- Nah, rajá, denlen fino a la cal nomá!



Dos cositas.

1) Resulta que estando yo en el laburo agarra un colega y viene y me pregunta, me urge, me pide si le puedo enseñar a hacer un barquito de papel ya que su hijo se lo pide y él no se acuerda de nada. Agarro una hoja y empiezo la lección, pero entonces se acercan dos colegas más, curiosos, y me piden que también les enseñe que uno siempre quiso saber y el otro también para el pibe mio, vió.  Y lo hago y luego les digo que vayais y desparramad la buena nueva de que un nuevo maestro de la papiroflexia ha llegado y se retiran y van y hacen maravillas en mi nombre.
De yapa les enseño el sombrero de San Martín pero lo tienen que extrapolar a través de Napoleón.

2) Mañana salimos para Argentina. Al principio yo no iba a ir pero a medida que se acercaba el día me imaginaba el momento desgarrador de la separación, como Magneto siendo separado de su madre, y agarré y me compré un pasaje y voy con mi hijo para enseñarle la vía, la vuelta, el río, el hornero, el asado, la hormiga culona, el alfajor de maizena, la vida y obra de Evaristo Monti, Hugo Mario Melo, Suriani, los santos Molfino y Vidaña y cómo sobrevivir la struggle for life junto al río más largo, más ancho, más profundo del mundo, el Paraná. 

3) Chau.



Realidad aumentada.

1) Me da la impresión de que la vida es más graciosa que yo.

2) No hay nada como agarrar una laptop vieja, sucia, estropeada, reformatearla, ponerle un sistema operativo obsoleto y jugar al buscaminas, navegar en Netscape, buscar en Altavista, instalar el ICQ, rescatar una cuenta con un nick de rimbombante tono adolescente y contactar a alguien del otro lado del mundo que ya no está pero parece.

3) Y vide como los hijos de un compañero visitábanlo en el trabajo y me vide en la misma circunstancia, mi hijo preguntando en qué consistiera mi trabajo y al no saber que decirle diome como verguenza. Asi que todos los días me pongo ropa de trabajo ombú, zapatos negros con puntera y almuerzo sanguche de cáscara de mortadela y meto las manos en un tarro de aceite usada y me revuelco sobre un colchón de virutas y vuelvo a casa escupiendo mocos negros de carbón, las manos lastimadas, la espalda doblada por las horas de escritorio pero luciendo como un lomo azotado por el noble sudor del trabajo.

4) Escribo por primera vez este blogs con lentes puestos. Es necesario corregir la hipermetropía que me afecta, que es sólo una medida de le entropía del ojo humano, tanto como los pelos blancos en el mentón. Aquí entre nos prefiero llamarla humildemente supermetropía.
Es un tipo de lente como el de una lupa, aumenta un montón y veo de cerca como en alta definición por primera vez en un par de años, ya no tengo que alejar el frasco para ver las letras chiquitas y, en caso de naufragio, puedo usar mis nuevas gafas para comenzar un fuego salvador con los restos de maderas encontradas, pasar la noche en el límite entre la playa y la vegetación, entre el mar y el cielo poblado de galaxias, viendo la cabellera encrespada de las olas rompiendo en la barrea de coral y temiendo a los monstruos de la imaginación del hombre, los del fondo del agua, los de la profundidad del bosque, los que respiran sobre tu cuerpo agonizante y tu sangre fresca escapando a borbotones.