La verdad que mi destino no es ser pobre, pero me revelo, rebelde.
Sin embargo esta vez la crisis no me agarra ni acá en Irlanda porque tengo un plan comercial. Se habla tanto de lo que pasó en Argentina y del papel de FMI que como estamos en boca de todos se me ocurrió ofrecer un servicio navideño: festejo natal a la argentina.
Sí señor, nada de ponchos y boleadoras, si cuando fué que usted vió un gaucho de verdad y no sospechó que se llamara Acquastancatta o Schwartz de apellido y se achinara los ojos con cinta scotch para parecer litoraleño? Además al gaucho le falta el encanto del pistolero, los comesarios no son alguaciles ni sherifes, ni andaban de guapo, meta cuchillo y en estos tiempos que corren me los dejan fuera del baile con el detector de metales. En fin, que está demodé.
El servicio de festejo navideño urbano a la argentina sería así: en una carpa climatizada a 45 grados a la sombra se equipa al cliente con la siguiente indumentaria, shores o bermudas, remera o camiseta y ojotas de marca reconocida y se lo sienta a una mesa con por lo menos 150000 calorías en turrones y frutos secos de la selva negra jujeña y una minimuralla china de budines Georgalos, bien pegado a un enorme árbol de navidad de plástico blanco despidiendo unos 50000 kilo jules de energía geotérmica fotolumínica a través de un intrincado sistema de luces enchufadas a un triple de ferretería en el único tomacorrientes de la carpa, al ritmo de una movida selección de temas cumbieros santafesinos de variada estridencia. Se lo sienta así mismo frente a un nutrido grupo de actores y extras que realizarán los roles de cuñado que rompe las nueces con la mano, sobrino hincha pelotas que pregunta cuando se abren los regalos y suegro que descorcha sidra La Farruca con riesgo para los glóbulos oculares de los invitados. También habrá una nutrida selección de actrices fingiendo estar enculadas por no haber ido a lo de su madre a pasar las fiestas, dos que no se hablan uno vaya a saber por qué y otra que reparte ensalada rusa y huevos rellenos a destajo y una nona esperando el saludo papal por Canal 5 de Rosario.
Más tarde llega el vitel toné, el lechón asado de la panadería y se riega todo con un buen clericó de balde rebajado a los sifonazos. El cuñado procederá a doblar las chapitas de las cervezas con la mano y los niños quedarán asombrados. Cinco minutos antes de las 12 y el esperado brindis con Fresita, Ananá Fish o Champán Monitor, se procederá a armar un trifulca de proporciones al grito de yegua, vieja hija de puta, vago andá a laburar, no vengo nunca más de tus viejos mientras se revolean fuentes de alimentos y los invitados se retiran a los portazos y se escuchan las aceleradas de un Fiat Spazio, una coupé Taunus, un Rastrojero fiel y gauchito y el Falcon del taxista a GNC, explotador pero simpático.
El arte de regalar la congoja para la soledad de las 12 en su máxima expresión.
Y que pase el que sigue.
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Feliz navidad.
viernes, noviembre 26, 2010 Perpetrado por Luciano a las 7:46 p.m. 14 comentarios
Etiquetas: navidad argentina kilojoule, turrón negocio
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