El Tigre de la Malaria


Cómo se da uno cuenta de que hay crisis? Por la calidad del papel higiénico. El otro día me tuve que limpiar con algo parecido a ese papel que queda después de despegar la lámina metalizada del envoltorio de una Rhodesia o de un alfajor Havanna. Viste cuando agarrás el papel metalizado y despegás las dos laminas, la de papel y la de metal y después de bajarte un kilo de lo que sea podés recuperar el dinero vendiendo el metal en la chatarrería del barrio? Ese película semitransparente y resbaladiza sin agarre y sin poros que permite experimentar sensaciones táctiles sin nombre todavía.
Hubiera preferido tener que usar el metalizado para pulir mis asentaderas.

Otro signo inequívoco son las órdenes aparentemente sin sentido que llegan de iluminados líderes invisibles disfrazadas de sugerencias ecológicas:
se ruega pensar dos veces antes de usar la impresora, si es posible impriman triple faz o recuerden que en el sótano tenemos existencias de papel carbónico, apaguen los monitores cuando no estén mirando la pantalla, el agua se hervirá a 50º para cualquiera infusión y se ruega utilizar los filtros y los saquitos dos veces, al haber sido bendecidos con la influencia cálida de la corriente del golfo se procederá a apagar la calefacción de lunes a viernes de 8 a 17 y se repartirán cupones de racionamiento para materiales esenciales de trabajo firmados por Winston Churchill y el resto ya saben, donación de sangre, reciclado de sudor y a llorar a la iglesia y ah, se reinstala el derecho de prima nocte para los gerentes sobre los empleados de cualquier otra categoría, a ver si mejoramos la especie.
Se vino la crisis nomás señores, Irlanda se hunde en la niebla del temporal económico habiendo forjado la nave del desarrollo en los mismos condenados astilleros donde naciera el Titanic.
Que los bancos, que la burbuja hipotecaria, que el ministro de Economía, que tantos trabajos allá, que tantos acá, que qué vamos a hacer con las empresas extranjeras que se las toman para Polonia, China, India y Marruecos y Villa Gobernador Galvez.
Se acabó lo que se daba, ni las ofertas de Enero mueven un peso, todo el mundo empieza mirar mal a los inmigrantes intentando buscar un chivo expiatorio. El otro día perseguimos a dos suecos hasta que se rindieron y pidieron disculpas por las invasiones vikingas y haber cruzado en drakkars precarios en busca de un mejor destino. Que se vuelvan a sus casas.
De a poco voy viendo como evoluciona esto, como me van cercando la vida los mandos privados y los públicos y si me espera un destino de tango irlandés y conventillo rogando que no se pudran las papas para no tener que emigrar a Nueva York o por ahí a Buenos Aires adonde me dicen las voces apagadas de los nonos piemonteses que las callen todavía son de oro.

Escuchá conmigo.

Ponete el audífono y escuchá música hawaiana.

El Paladar Obrero



Sólo por si acaso, aviso que he agregado dos recetas al otro blog, muchas gracias por su compra.

El paladar Obrero.

El sofá de las visitas II

- Hoy en el Sofá de las Visitas, el mejor programa del Canal 8 de Nueva Rosario, tenemos otra visita de lujo, un invitado que se las trae, una eminencia de la literatura mundial, un ser de otra dimensión, el abanderado de los años 70, en fin, me faltan los calificativos para describir la calidad y por qué no la cualidad de nuestro invitado de hoy. Con ustedes y sin más dilaciones les presento a Juan Salvador Gaviota!
- Hola Carlos, hola Nueva Rosario. Cómo estás?
- Bien, Juan, bien, gracias por venir al programa.
- No, gracia a vos.
- No, gracias a vos.
- No, a vos, Carlos, vos tenés el programa, si no adónde iba a ir?
- A cualquier lado, sos Juan Salvador Gaviota!
- Claro, pero es ficción Carlos, yo no me teletransporto.
- Ah, no?
- Y si vine en remisse....
- Claro, que pánfilo que soy. Pero mirá que yo me la creí!
- No sos ni el primero ni el último, espero que a través del programa, porque esta es la primera entrevista que doy en por lo menos 25 años ...
- Y en mi programa!
- En tu programa, Carlos, nada menos....Te decía que ahora por ahí la gente escucha, ahora que se calmaron un poco las aguas, o las aires.
- Claro que si. Los aires.
- Si, los aires. Bueno, para romper el hielo, te traje un regalo...
- Ah, que sorpresa Juan...un huevo!
- Si, un huevo, lo puso mi mujer ayer, pero no te preocupés, es de adorno.
- Estás casado? Hace mucho?
- Si, me casé en el 86, justo después del Mundial, con una torcacita, callada la loca, humilde, un bálsamo de tranquilidad la mina, te digo que es mi centro, mi refugio donde espero el colectivo bajo la tormenta. De vez en cuando pone un huevo pero como somos de especies distintas...y un gato no nos vamos a comprar, así que tenemos una pecera pero me tengo que contener viste, por el instinto...
- Claro, claro. Y me lo traés a mi al huevo, gracias. Bueno, se lo damos aca a la producción para que lo guarde. Adónde lo guardamos?
- Y, en la heladera.
- Claro, en la heladera. Y cómo se llama tu mujer?
- Cucurrucucú.
- Y, si. Bueno, un grande Juan Salvador Gaviota, señora. Después si querés te quedás para el bloque de cocina, viene Enya a cocinar una tortilla, a lo mejor ponemos el huevo si te parece, tiene una pinta.
- Si, cómo que no Carlos, hacé lo que quieras con el huevo, pero te digo que me quedo eh, si Enya hace las tortas fritas que hace ella me quedo a tomar el mate.
- Jaja, qué plato Juan, dale quedate. Bueno, mirá, están llegando llamados de los televidentes.
- Dale, tirame al pichón nomás! jaja
- No entendí, pero acá va la primera pregunta: Juan, de qué cuadro sos?
- De Newell, claro.
- Claro! Y acá otra pregunta: te hiciste transplante de plumas?
- Si, los años no vienen solos. No me da verguenza decirlo. Además la peluca cuando volás, se vuela.
- Es verdad que hiciste un cameo en la película "Los Pajaros" de Hitchcock?
- No, es un mito de la internet, no te dan las fechas.
- Es cierto que cuando eras chico te tragaste una bolita y la tenés atorada en el buche?
- Si, una bolita china.
- Es cierto que nunca viste el mar porque naciste en Piemonte, Prov. de Santa Fé y tu viejo era trazador de zurcos?
- No, nací en Mar del Plata y me vine con mis viejos a vivir a Saladillo cuando tenía un año. Nada en contra de Piemonte, sería un honor, pero no. Aguante el Arroyo Saladillo, eh!
- Aguante, aguante! Claro, y otra pregunta Juan, a ver que esta es filosa: cómo te llevas con Richard Bach?
- Uh qué tema.Mirá, estoy escribiendo mis memorias y ahí cuento todo. Pasaron muchos años hasta que pude superar esa etapa, la relación con el Sr. Bach. Años de terapia, de psicoterapia, de privación de mijo, de terapia de incubadora, haciendo cuadritos con cáscara de huevo, juego de rol con plumeros, te digo que no fué fácil.
- Pero nunca le hiciste juicio, no?
- Y no, era como mi padre, uno lo puede odiar pero viste qué se yo, sigue siendo tu padre, ahora anda escribiendo boludeces pero a mi la vida me la hizo pomada, ahora puedo hablar de él pero te digo que me llevó media vida y un matrimonio, dos nidos, media docena de huevos, se me caian las plumas, te digo que un día casi me hacen al espiedo cundo me confundieron, terrible Carlos, terrible. Por eso le digo a los jóvenes a los más pichones viste, que tengan cuidado, que tengan cuidado como empiezan en este negocio, viste, porque es un negocio y vos sos la mercaderia, el producto, y siempre te venden al mejor postor viste...no hay piedad acá, son todos buitres.
- Claro, Juan. Bueno, te hago la última pregunta de los televidentes antes del corte: es cierto que tuviste que pagarle a la prensa para que no saquen a la luz lo de tu amante?
- Pero cómo se te ocurre? Qué te pasa la conferencia de la lora??
- No, es un televidente, yo no dije nada de la lora barranquera, esa vedette cordobesa.
- No, loco, que es esto? Me destruís el nido!
- Tranquilo Juan, no sos el Mesías? No te calentés, contá hasta diez...
- Ma qué Mesías loco, mirá como te cago el sofá ahora, te fuiste un poquito al carajo!
- No, que es de canje, muebles Barzante, no te calentés Juan!
- No, si no me caliento, mirá como te pongo, infeliz. Al final siempre mostrás la hilacha vos!
- Bueno, señor director, vamos a un corte, eh? Traiganme un tarro de sal así no se nos vuela el alterado este!
- Dejáme loco, dejáme, no me insultes la inteligencia, aquí y ahora mirá como te pongo, patovica, traidor, cucú de utilería!
- Corten!

Se recargan pilas bautismales y se lustran amigos de fierro.

Hay tres motivos por los cuales yo sigo vivo , a saber:

1) La ciencia médica.
2) La suerte.
3) La infinita paciencia de familiares y amigos que comprenden que soy medio pelotudo y no me ahorcan.

La ciencia médica me extirpó la vesícula y me arregló otras falencias, la suerte me ha permitido resistir severos traumas entre ellos el chocar corriendo contra un colectivo, caer de un primer piso, no morir electrocutado metiendo un destornillador en el enchufe, varias caidas de la bicicleta y otras que mejor no recuerdo para no avivar el dolor de viejas cicatrices.
Pero es el último factor, la paciencia de aquellos condenados a mi compañia, el que más cuenta.
Resulta, para hacerla corta, que mi mejor amigo me pidió que sea el padrino de su hija. Sin embargo decidí no aceptar el honor ofrecido. Porque es un honor, pero no quiero aceptarlo dentro del marco religioso y quiero además ser coherente con mis convicciones y al mismo tiempo no insultar las creencias y necesidades ajenas ejecutando un rito, del cual reniego, sin la convicción necesaria o el corazón lleno de cinismo. Lamentablemente no existe otro marco, un marco civil por ejemplo, para el papel de padrino.
He decidido pese a la distancia intentar ser un padrino de vida, aunque es dificil y probablemente no llegue nunca estar a la altura de los desafíos por la desconexión física y mi tendencia a perder agendas.
Y sin embargo no me siento juzgado y espero que ellos tampoco se sientan así, que simplemente hemos decidido tolerarnos en una etapa más de la vida, una vez más, y que nos resultamos mucho más interesantes los unos a los otros por las diferencias más que por las coincidencias. Tampoco me voy a hacer el Ghandi de la tolerancia porque me cuesta no ser un cavernícola es una tarea en la que suelo perder la paciencia.
Por eso nunca me voy a ganar el Quini, porque tengo toda la suerte agotada en gente de calidad 5 tenedores, desde la familia (3 1/2 tenedores) pasando por los amigos hasta la compañera que se va a dormir esperando que esta noche nomás, por favor, no ronque.

Y usted dirá, querido analista político, si acá no ha pasado nada entonces por qué tanto discurso? Es que cuando veo las fotos de la nena me siento para la mierda. Y sin embargo no puedo.